Desde el 7 de febrero de 1991, Nuestra Señora Reina y Mensajera de La Paz, Nuestro Señor Jesús, El Corazón Amoroso de San José, El Espíritu Santo, Los Santos y Lós Ángeles, aparecen con frecuencia en la ciudad de Jacareí, São Paulo, Brasil, al Vidente Marcos Tadeu Teixeira y hacen a la humanidad una última llamada a la conversión.


Jacareí, Apariciones que se prolongan por más de 23 años


“… En estos 20 Años Yo hice grandes maravillas en medio de vosotros. Realicé portentos admirables y transformé todas las vidas de aquellos que Me respondieron SI en ya perfecto Cielo, pequeño Cielo ya en la Tierra. En estos VEINTE AÑOS, Yo hice grandes maravillas en todos aquellos que atendiendo a Mi llamado para rezar más, comenzaron una verdadera vida de oración Conmigo, comenzaron un verdadero camino de oración continuo e incesante, ofreciéndose ellos mismos como incienso de oración en el altar de Mi Corazón Inmaculado, rezando siempre más Conmigo y por medio de Mí al Altísimo, para alcanzar de Él Misericordia para la Tierra, para alcanzar de Él la Paz y para alcanzar a todos Mis Hijos, principalmente los que estaban más lejos de Mi Corazón, más hundidos en el fangal del pecado, más inertes en la prisión sin muros de satanás que es el pecado, la gracia de la liberación, de la regeneración, del rescate, de la conversión y del regreso hacia Dios…” (Mensaje de María Santísima el 06/02/2011)

jueves, 5 de abril de 2012

Tercio de las Lágrimas de San José


En las tres primeras cuentas:
“Óh Jesú y María, miren las Lágrimas de Aquel que más les amó en el mundo y les ama más intensamente en el Cielo.”
Oración inicial:
“Jesú y María, arrodillados a Sus Pies, nosotros LES ofrecemos los Dolores y Lágrimas de San José, el que LES acompañó en el camino del sufrimiento con intenso AMOR, colaborando con ustedes en la obra de redención del mundo.
Hagan, óh Jesú y María, que por los méritos de los dolores y lágrimas de San José cumplamos Su Santísima voluntad aquí, que lleguemos al amor perfecto por Ustedes, alcanzemos todas las gracias necesarias para la salvación de nuestras almas de modo que podamos alabarles en el Cielo por toda la eternidad... Amén.”
Los misterios
1- Por el dolor que sufrió cuando vió la Santa Gestación de María Santísima aún sin conocer el misterio de la encarnación. ¡San José CoRedentor, bendito sea!
2- Por el dolor que sintió cuando vió al Salvador nacido de la Virgen María en la pobreza de la gruta de Belém. ¡San José CoRedentor, bendito sea!
3- Por el dolor que sufrió cuando escuchó junto a María la profecía de Simeón en el templo. ¡San José CoRedentor, bendito sea!
4- Por el dolor que sintió y por los peligros que pasó en la fuga a  Egipto con María Santísima y el Niño Jesú. ¡San José CoRedentor, bendito sea!
5- Por los dolores e injusticias que sufrió mientras permaneció en Egipto con Jesú y María. ¡San José CoRedentor, bendito sea!
6- Por el dolor que sufrió con la pérdida del Niño Jesú y cuando el Padre Eterno Le reveló que morrería antes de la pasión, dejando Jesú y María sin Usted en el Viernes Santo. ¡San José CoRedentor, bendito sea!
7- Por el dolor que padeció en Su muerte, y sabiendo todo lo que Jesú y María tendrían que sufrir y por todos Sus dolores secretos revelados en las apariciones de Jacareí. ¡San José CoRedentor, bendito sea! 
En las cuentas grandes:
“Óh Jesú y María, miren las Lágrimas de Aquel que más Les amó en el mundo y Les ama más intensamente en el Cielo.”
En las cuentas pequeñas:
“Óh Jesú y María, atiendan a nuestras súplicas en virtud de los dolores y lágrimas de San José!”
En las tres últimas cuentas:
“Óh Jesú y María, miren las Lágrimas de Aquel que más Les amó en el mundo y Les ama más intensamente en el Cielo.”
Oración final:
“Óh San José, amparo de Jesú y María nuestro CoRedentor, nosotros Le suplicamos, une Sus súplicas a las nuestras para que Jesú y María, Sus amores y Nuestros, a quienes nos dirigimos en nombre de Sus dolores y lágrimas Santísimas, atiendan a nuestras súplicas y nos concedan las gracias que pedimos para que alcancemos en fin la Corona de la Vida Eterna. Amén.
¡Que sus dolores y lágrimas, óh San José, destruyan el imperio infernal! Por el amor que tienen por San José, ó Jesú y María, salven el mundo de la perdición amenazadora... Amén.