Desde el 7 de febrero de 1991, Nuestra Señora Reina y Mensajera de La Paz, Nuestro Señor Jesús, El Corazón Amoroso de San José, El Espíritu Santo, Los Santos y Lós Ángeles, aparecen con frecuencia en la ciudad de Jacareí, São Paulo, Brasil, al Vidente Marcos Tadeu Teixeira y hacen a la humanidad una última llamada a la conversión.


Jacareí, Apariciones que se prolongan por más de 23 años


“… En estos 20 Años Yo hice grandes maravillas en medio de vosotros. Realicé portentos admirables y transformé todas las vidas de aquellos que Me respondieron SI en ya perfecto Cielo, pequeño Cielo ya en la Tierra. En estos VEINTE AÑOS, Yo hice grandes maravillas en todos aquellos que atendiendo a Mi llamado para rezar más, comenzaron una verdadera vida de oración Conmigo, comenzaron un verdadero camino de oración continuo e incesante, ofreciéndose ellos mismos como incienso de oración en el altar de Mi Corazón Inmaculado, rezando siempre más Conmigo y por medio de Mí al Altísimo, para alcanzar de Él Misericordia para la Tierra, para alcanzar de Él la Paz y para alcanzar a todos Mis Hijos, principalmente los que estaban más lejos de Mi Corazón, más hundidos en el fangal del pecado, más inertes en la prisión sin muros de satanás que es el pecado, la gracia de la liberación, de la regeneración, del rescate, de la conversión y del regreso hacia Dios…” (Mensaje de María Santísima el 06/02/2011)

martes, 19 de enero de 2016

16 DE ENERO DEL 2016 - MENSAJES DE LA VIRGEN MARÍA Y SANTA LUCÍA

Jacareí, 16 de Enero del 2016
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV 

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



“Mis Queridos Hijos, hoy, les invito a todos nuevamente al Verdadero Amor a Dios, al Verdadero Amor a Mí, a la Verdadera Llama de Amor por Nosotros.

Abran sus corazones y dejen verdaderamente Mi Llama de Amor entrar, por medio del “Sí” verdadero, profundo y sincero de todos ustedes a Dios y a Mí, que Soy Su Maestra en el camino de la Santidad, de la Perfección y del Amor.

Verdaderamente tomen en serio Mis Mensajes y no queden apenas oyendo los Mensajes sin meditarlos y sin profundizarlos en sus corazones. Den verdaderos frutos de Santidad y de obediencia a Mi voz, cumpliendo Mis Mensajes, para que Dios no se aborrezca y no termine por cansarse de ustedes y por abandonarlos a la propia suerte, por ver que ustedes no llevan a serio y no valorizan Mis Palabras.

Estoy hace tanto tiempo conduciéndoles por el camino de la Conversión y de la Santidad, pero ustedes se rehúsan a subir en los peldaños del Verdadero Amor. Por eso, ustedes continúan tan fríos, tan débiles en la oración y tan incapaces de cumplir aquello que Yo digo y de verdaderamente ser instrumentos poderosos, siervos poderosos, siervos buenos en el servicio a Mí y en el trabajo por el triunfo de Mi Inmaculado Corazón.

Hoy, Yo les llamo a todos verdaderamente a que se tornen Mis siervos por amor, Mis soldados por amor y no por obligación. Para que verdaderamente, a través del amor de ustedes, Yo pueda derramar Mi Llama de Amor en el mundo entero y convertir todos los corazones endurecidos y traer a todos Mis Hijos que están tan lejos de Mi Corazón para junto de Mí.

Cuando ustedes comiencen a cumplir la Voluntad de Dios y la Mía en sus vidas, las Gracias serán dadas a ustedes. Yo deseo verdaderos hijos que luchen Conmigo, que luchen por Mí, por Mi Plan, por la realización de Mi triunfo en la tierra.

Son “esos” Mis Hijos que verdaderamente Me aman, únicamente porque Yo Soy digna de amor. Me obedecen, porque únicamente Soy digna de ser obedecida por todos Mis Hijos y es “esos hijos” que Yo vine a buscar aquí, que vine a procurar aquí, hijos que formen alrededor de Mi Corazón la Corona más bella y perfumada de Rosas Místicas de Oración, de Amor, de Sacrificio de amor, de Trabajo de amor, de Donación total a Mí por amor.

Ahora que se acerca el aniversario de Mis Apariciones aquí: recen, recen y recen aún más, profundamente e intensamente. Para que verdaderamente, ustedes se transformen en los soldados de amor de Mi Corazón Inmaculado, a través del cual, finalmente derrotaré a Satanás, primero en sus vidas, después en la vida de aquellos que están cerca de ustedes y finalmente, en el Brasil y en el mundo entero.

Hagan los Grupos de Oración que Yo pedí por todas partes, divulgando Mis Apariciones y Mis Mensajes, pues, ésta es la única cosa que puede salvar al Brasil y al mundo entero.

Continúen rezando Mi Sacratísimo Rosario todos los días y todas las Oraciones que Yo les di aquí en este lugar sagrado, donde Yo habito día y noche, y donde Mis Hijos que vienen a buscarme con verdadero amor y fe, son recompensados con Grandes Bendiciones y Grandes Gracias de Mi Corazón.

A todos Yo bendigo con amor: de LOURDES… de MEDJUGORJE… y de JACAREÍ.”



MENSAJE DE SANTA LUCÍA



“Mis Amados Hermanos, Yo, Lucía de Siracusa, Me alegro nuevamente por venir hasta ustedes para darles Mi Bendición y Mi Paz.

¡Recen, recen, recen! No como ustedes quieren, pero como la Madre de Dios les mandó aquí, en los días, horas y momentos marcados por Ella.

La verdadera obediencia se muestra primeramente en esto: en el obedecer y rezar lo que Ella mandó rezar en el día y hora en que Ella mandó.

En segundo lugar: prueben su amor a la Madre de Dios, renunciando a la voluntad, a las opiniones y al querer de ustedes y aceptando la de Ella.

Después, prueben su amor a Ella verdaderamente, donando sus vidas totalmente a Ella, dando el “Sí” de ustedes totalmente a Ella y a todo momento buscando servirla, amarla y obedecerla, no a cambio de Sus Gracias, no a cambio ni incluso de la salvación y de la felicidad eterna que Ella les puede dar, pero tan solamente y únicamente para dar amor, cariño y alegría a Ella.

Prueben su amor a Ella sirviéndola, escogiendo los trabajos más duros, más difíciles, las tareas más cansativas que exigen más sacrificio. Para que así, verdaderamente, el amor de ustedes sea verdadero y sincero, y la Madre de Dios crea en el amor de ustedes y les dé las Gracias de Salvación, Paz y Amor a ustedes.

Ustedes fueron llamados aquí al Verdadero Amor, al Amor en pura transformación que formó a los mayores Santos de la humanidad. En ustedes no será admitido por Dios, un amor regulado, mezquino, un amor débil, un amor apocado.

Por eso, abran sus corazones a una capacidad ilimitada de amar. Dilaten sus corazones a esa capacidad ilimitada de amar a la Virgen María, sacrificándose por Ella, donándose totalmente por Ella y ejercitando a cada día, el amor de ustedes por Ella, sirviéndola siempre un poco más, trabajando un poco más para Ella. Incluso cuando su carne quiera divertirse, quiera descansar, quiera relajarse.

Busquen siempre estar activos, vigilando y trabajando siempre para ésta Madre, porque aquellos que trabajan por Ella como fue dicho en la Sagrada Escritura, tendrán la Vida Eterna: “Aquellos que viven por Mí, tendrán la Vida Eterna.”

Feliz, mil veces feliz aquel que tenga éste amor, que vive éste amor y que se entrega totalmente a éste amor por Ella. Porque ya aquí en la tierra recibirá de Ella, las mayores Gracias de Amor, las mayores consolaciones de Su Amor, las mayores luces de Su Corazón y de Su Amor, y ya experimentará la alegría que Nosotros, los Santos y los Bienaventurados, sentimos en el Cielo al verla, al contemplarla, al amarla en éxtasis eterno de amor.  

Entonces, la visión beatífica de Dios y la visión eterna de la Virgen María serán apenas la consumación y la coronación de la vida unitiva perfecta, que ustedes ya tendrán con Ella aquí en la tierra en carne mortal.

Continúen rezando el Santo Rosario todos los días, Mi Coronilla y todas las Oraciones que les fueron dadas aquí. Por medio de esas Oraciones hechas con el corazón, ustedes crecerán cada vez más en la vida de unión con la Madre de Dios.

Y recuérdense: “Sin sacrificar la propia voluntad, sin renunciar a las propias opiniones y sin donarse cada vez más en el trabajo por la Madre de Dios, sin esforzarse por crecer en el amor, nadie podrá dilatar su corazón para recibir la Llama de Amor del Señor y de la Madre de Dios con toda su fuerza y en toda su plenitud.”

A todos les bendigo con amor: de SIRACUSA… de CATANIA… y de JACAREÍ.”